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¡SÍ, YA ESTÁ EN SEXTO GRADO!

¡SÍ, YA ESTÁ EN SEXTO GRADO!

Licda Ana Marta Gutiérrez

En esta ocasión queremos compartir algunas consideraciones que pueden ayudar a todos aquellos papás y mamás que tienen algún hijo o hija en sexto grado a comprenderlos y vivir la experiencia en una forma positiva.

Desde quinto grado o un poco antes, los chicos y chicas empiezan a mostrar cambios que nos indican que están a las puertas de una etapa muy importante en sus vidas y es en sexto grado donde la vivencia se vuelve más intensa.

Con la culminación de sexto grado se concluye el esfuerzo de 6 años o más y se alcanza un importante logro personal, familiar y social.  Como protagonistas de sexto se sienten orgullosos de estar en este nivel tan valorado y deseado por los otros estudiantes que vienen atrás ya que son visualizados como los “mayores”, los “más grandes”, lo cual significa que poseen el dominio de los contenidos escolares pero muy particularmente el dominio de las relaciones sociales.

Los y las estudiantes de sexto son admirados  y se convierten en los modelos e ideales a seguir, dándoseles un lugar de privilegio y una cuota de poder muy importante dentro del grupo estudiantil.

Durante el curso lectivo disfrutan del “status” que les da el estar en sexto, la vivencia es de mucho disfrute y muy positiva, sobre todo en el primero y segundo trimestre cuando todavía no ha empezado abiertamente el proceso de cierre de la experiencia de la niñez y la primaria.

La relación con sus maestras (algunas de ellas por varios años) es una relación cercana y muchas veces hasta maternal.  La relación que existe con sus compañeros y compañeras es también estrecha como resultado del conocimiento y la convivencia a lo largo de varios años, en ocasiones durante toda la escuela e incluso desde preescolar.

Especialmente durante el tercer trimestre, al acercarse la culminación de sexto grado, coexisten sentimientos de ilusión y de pérdida.  Suele experimentarse entusiasmo por la graduación y la nueva experiencia que se proyecta de ingreso a la secundaria, pero a la vez se experimentan con más fuerza sentimientos de tristeza y pérdida asociados a la separación de sus compañeros y compañeras, docentes e institución; no todos y todas se irán juntos al mismo colegio y las “Niñas” y “Teachers” se despedirán de ellos deseándoles lo mejor.  Además, se intuye que habrá una despedida definitiva de la niñez.

Aunado a toda esta vivencia se encuentran los cambios que por su desarrollo normal se están presentando, cambios en sus cuerpos de niños y niñas, cambios importantes de madurez hormonal que se reflejan en su estatura, peso y formas corporales.

Todo este crecimiento y madurez trae consigo la atracción por el sexo opuesto donde descubren que aquel que tuvieron a la par por mucho tiempo está ahora “¡guapísimo!”, o se dan cuenta que la compañera de toda la vida  “está como ella quiere”.  Consecuentemente rodeados de tantas bellezas, su arreglo personal se convierte en una de sus principales preocupaciones por lo que dedican bastante tiempo frente al espejo, decidiendo qué ponerse y cómo lucir.

Sus intereses por los juegos de niños o programas infantiles empiezan a quedar en el pasado, ahora piden ser tratados como “grandes” (aunque a veces se comportan como niños), demandan espacio y privacidad que es importante darles, se muestran más sensibles, lo cual requiere de que nosotros seamos más pacientes y comprensivos.

El conjunto de cambios hace la vivencia intensa; no solo para el y la preadolescente, sino para nosotros como padres y madres.  Podemos contribuir con una actitud comprensiva y a la vez firme para que se convierta en un aprendizaje positivo y gratificante a pesar de las ansiedades, duelos y temores que la misma incluya.  Sea accesible y estimulante y cuando le pregunten ¿Y tu hijo o tu hija? responda no sólo orgulloso sino confiado y seguro ¡Sí, ya está en sexto grado!
Artículo escrito por la Licda. Ana Marta Gutierrez Greñas




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